Conozco los blogentries de dos personas, ambos a quienes conocí por medio del cine y que hoy considero buenos amigos a pesar de sólo verlos una vez al año. Atrévome a decir que conozco bastante bien la página de Alfredo Hurtado y con lo poco que he leído de Gilda Ríos me llevan a una conclusión que complementa mi teoría sobre los motivos de la gente para escribir blogs (Flashback: "...Lo sólo que se encuentra al tener la necesidad de compartir lo que hay en su alma con cientos de personas sin nombre ni rostro...").
Supongo que es tendencia en esta nueva moda (que conocí cuando Gerardo Sifuentes estuvo en Alemania, mucho antes de que lo metieran a la cárcel el año pasado) el hecho de entrar diario y escribir el resumen y anécdotas del día, hecho que apoya éste punto de mi teoría.
Si no pierdo de vista mis objetivos para con esta página, con suerte no me veré en la necesidad de resumir mi día si no es en un cuento o en algo que logre mostrar mi (pocoa o nula) creatividad.
Y es que (para seguir complementando mi teoría) no necesito contarle mi día a un URL leído por cientos de desconocidos cuando tengo gente cerca con quien puedo platicar sobre el particularmente pesado tráfico de la Ciudad el día de hoy (que llueve, by the way) o sobre la movie que vi ayer.
Sin embargo, me pongo a teorizar banalidades, no por el simple requisito de estar a la moda (conozco a muy poca gente tan anacrónica como yo... y eso no es significado de retro), sino porque la sociedad y el individuo pop de esta so called Generación del Milenio es mi pasión absoluta y mi sujeto de estudio.
En un restaurante de La Condesa al que los Insurrectos fuimos a comer saliendo de una entrevista en el Reforma, Ira E. Franco E. de los M. comentó una anécdota donde una amiga/compañera actriz/guionista cuyo nombre mi decencia me prohibe escribir, pensaba escribir un corto basado en una confusión de platos que tuvo un mesero. "¡Lo que es para guión es lo que acabas de decir!", le respondió Ira. ¡Y es cierto! ¿Por qué escribiría sobre algo intracendente? ¿Por qué dedicarle un tiempo a algo que no afectará mi vida en lo más mínimo y si lo convirtirera en drama ("Reproducción de la vida por medio de la imitación", según la definición de Aristóteles), sería poco menos que un sketch? Esos son el tipo de anécdotas que platico con mis amigos, cagado de risa, si un evento u otra anécdota dispara el recuerdo en mi memoria.
Mi admirable Alfredo elige concienzudamente las anécdotas del día a poner en el blog, y es que ha logrado crear una historia coherente que escribe un día a la vez. Leerlo es como ver un reality show bien escrito: todo hecho tiene un antecedente y una consecuencia (condiciones para el drama, según Aristóteles). Alfredo hace poco más que contarnos su día (con un exquisito y doloroso humor negro, muy familiar al cortazareano), nos cuenta de sus sueños y temores con un explícito punto de vista.
Seguro hay muchos blogs como el de él (quizá infinitamente superiores), pero no han caído en la barra de direcciones de mi explorador de internet.
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