domingo, enero 23, 2005

Otra aproximación al blog. Teoría del blog, vol. 3: una sesión de blog como una sesión de psicólogo.

Es la tarde nublada y húmeda de un domingo en La Ciudad. Hace ya un buen rato que terminé «Proyecto Sin Título» y aunque los diálogos en general necesitan un tanto de trabajo, no quiero tocarlo hasta después del 9 de febrero, fecha en que se leerá en el Taller de Escritores Cinematográficos El Garfio, A.C. con Ximena Sariñana, Mónica Dionne y Andrea Damián en el reparto. ¿Otro guión? ¡Claro! «VGR100» (título de trabajo) es siguiente en la lista, pero no quiero tocar el argumento que ya existe hasta no tener una junta con Ricardo Aguado, un buen amigo y un excelente guionista que se ha voluntariado para escribir el argumento conmigo. No hay nada en la tele, mis Vikingos fueron eliminados la semana pasada por lo que no me interesa ver los partidos de hoy sino sólo saber quiénes jugarán el Super Bowl (yo digo que Steelers y Falcons... pero sé un carajo de statics). Ergo, no tengo nada qué hacer más que leer y pensar sólo en ocio.

En una sentada de varias horas, he leído todos los blogs que me perdí de Alfredo y también leí un poco de Gilda así como que realicé una ligera y mal hecha investigación sobre el blog encontrando datos bastantes interesantes que me han ayudado a formular un nuevo punto dentro de mi Teoría del Blog: Una sesión de blog como una sesión de psicólogo.

"Estar solo por un ratote, debe equivaler a una terapia de psicólogo".
Arturo Alfredo Meizon en «Proyecto Sin Título» de Shaggy Murillo Veyda.

No puedo estar más de acuerdo (y es que, aunque pésenos, yo lo escribi... Je...). Sin embargo, esta sociedad pop de la so called Generación del Milenio, algo tenemos en contra de los psicólogos, y es que el arte (pop) les ha creado una muy mala fama: los únicos que van con ellos, son personas que hacen una tormenta dentro de un vaso de agua que los lleva a terribles estados de ánimo para descubrir, varios meses después, que todos los origines de nuestros problemas de ánimo son provocados por los padres, ya sea por un reprimido complejo de Edipo/Electra o por la (tan típica) falta del padre. Pero (y aunque péseme) hay mucha gente que los necesita y que se verían perdidos sin ellos y si lo dudan, sólo hace falta ver un cuarto de la obra de Woody Allen (me parece que son 35 películas las que lleva en su filmografía como director) para darse cuenta de ello. ¡Coño! Incluso, al rededor de ello gira la compleja (o complicada, aún no lo he decidido) estructura de «Another Woman».

El psicólogo, según lo entiendo (y es una apreciación personal que puede estar cerca o eternamente lejana de la realidad), es una persona que, teóricamente, está emocionalmente más centrada que sus pacientes y tiene la suficiente claridad psicológica para desmenuzar lo que aturde a sus pacientes, ver el asunto con más claridad y encontrar una sencilla solución que, al mismo tiempo, acerque al paciente a las raíces del árbol de sus problemas (un reprimido complejo de Edipo/Electra o la falta del padre). Ergo (y de acuerdo a mi definición), cualquier persona que cumpla con este(os) objetivo(s), hace las funiones de un psicólogo.

Luego entonces, mis pesares emocionales, yo (RmurilloV, siglas que permiten referirnos a muchas cosas o a muchos 'personajes' sin referirnos a nada en particular... gracias Dimpna) tengo con quién deshaogarlos, y sé particularmente a quién me puedo acercar cuando tengo una dificultad especial y sé a quién le puedo contar, particularmente, alegrías especiales. ¿Y qué cuando no lo tengo (tenemos)? Ah... "Estar solo por un ratote, debe equivaler a una terapia de psicólogo".

Luego entonces, esto sigue apoyando mi teoría de que el humano se encuentra cada vez más solo al tener la necesidad de compartir lo que hay en su alma... etc., esa frase cursi. Yo, por mi parte, tecleo o garabateo mis sesiones con psicólogo. Y en el mejor de los casos, escribo un poco de narrativa. El chiste es buscar la vía catártica de sacar lo que se siente, esas malditas ganas de contarlo, o como exquisitamente lo dijo Cortázar: "...una cosquilla en el estómago y no se está tranquilo hasta entrar en la oficina de al lado y contarlo; recién entonces se está bien ... y puede volverse al trabajo. ... Siempre contarlo, siempre quitarse esa cosquilla molesta del estómago". Y si bien apoyo y estoy enteramente de acuerdo que si se escribe algo, ¡es para que alguien lo lea! Así como yo decido qué contarle a quién, decido qué escribir para quién... y si no mal recuerdo, ya tuvimos esta discución.

La revista TIMES, el 21 de julio del año pasado publicó un articulo sobre los Blogs y hay una frase en particular que me hiela el corazón: "They represent -no, they are- the voice of the little guy". Por supuesto que el enfoque que le da el TIMES es sobre cuestiones de opinión pública, pero cuando se pone en el contexto que he estado plasmando a lo largo de todo el día de hoy, es de tener miedo. Me parece escuchar esa voz, y como trato de explicarles, no me gusta lo que oigo. Y finalmente, el TIMES me da la razón (y digo la verdad al escribir que leí dicho reportaje después de haber iniciado el tratado y de haber decidido teorizar sobre el asunto): "Blogs can be a great way of communicating, but they can keep people apart too.".

El mismo reportaje después dice: "Getting heard depends solely on having something to say and the moxie to say it". Según veo en las tres horas que me tomó ponerme al corriente con un mes de blog diarios de Alfredo, él es bastante leído y como dije en el blog pasado: Él tiene algo qué decir.

No quiero ni pretendo hacer ninguna clase de demérito al blog, lo único que quiero es que la gente que quiero y estimo que entre a estas páginas con regularidad, se de cuenta de que tienen (tenemos) un problema. Mi papá platica que, cuando vivía en Brownsville, TX, a través de las paredes de su casa, podía escuchar todo lo que su vecino hablaba; incluso dice que hasta llegó a conversar con él a través de las paredes, sin nunca verse la cara; pero, cuando concidían los dos al salir de casa, procuraban no verse ni de reojo, ignorarse completamente era lo que hacían cuando se veían en la calle. Y como dicen los personajes de South Park en su traducción para América Latina: "¡Qué carajo! ¡Qué mierda es esa!".

Complemento y ampliación de idea para primer blog

Conozco los blogentries de dos personas, ambos a quienes conocí por medio del cine y que hoy considero buenos amigos a pesar de sólo verlos una vez al año. Atrévome a decir que conozco bastante bien la página de Alfredo Hurtado y con lo poco que he leído de Gilda Ríos me llevan a una conclusión que complementa mi teoría sobre los motivos de la gente para escribir blogs (Flashback: "...Lo sólo que se encuentra al tener la necesidad de compartir lo que hay en su alma con cientos de personas sin nombre ni rostro...").

Supongo que es tendencia en esta nueva moda (que conocí cuando Gerardo Sifuentes estuvo en Alemania, mucho antes de que lo metieran a la cárcel el año pasado) el hecho de entrar diario y escribir el resumen y anécdotas del día, hecho que apoya éste punto de mi teoría.

Si no pierdo de vista mis objetivos para con esta página, con suerte no me veré en la necesidad de resumir mi día si no es en un cuento o en algo que logre mostrar mi (pocoa o nula) creatividad.

Y es que (para seguir complementando mi teoría) no necesito contarle mi día a un URL leído por cientos de desconocidos cuando tengo gente cerca con quien puedo platicar sobre el particularmente pesado tráfico de la Ciudad el día de hoy (que llueve, by the way) o sobre la movie que vi ayer.

Sin embargo, me pongo a teorizar banalidades, no por el simple requisito de estar a la moda (conozco a muy poca gente tan anacrónica como yo... y eso no es significado de retro), sino porque la sociedad y el individuo pop de esta so called Generación del Milenio es mi pasión absoluta y mi sujeto de estudio.

En un restaurante de La Condesa al que los Insurrectos fuimos a comer saliendo de una entrevista en el Reforma, Ira E. Franco E. de los M. comentó una anécdota donde una amiga/compañera actriz/guionista cuyo nombre mi decencia me prohibe escribir, pensaba escribir un corto basado en una confusión de platos que tuvo un mesero. "¡Lo que es para guión es lo que acabas de decir!", le respondió Ira. ¡Y es cierto! ¿Por qué escribiría sobre algo intracendente? ¿Por qué dedicarle un tiempo a algo que no afectará mi vida en lo más mínimo y si lo convirtirera en drama ("Reproducción de la vida por medio de la imitación", según la definición de Aristóteles), sería poco menos que un sketch? Esos son el tipo de anécdotas que platico con mis amigos, cagado de risa, si un evento u otra anécdota dispara el recuerdo en mi memoria.

Mi admirable Alfredo elige concienzudamente las anécdotas del día a poner en el blog, y es que ha logrado crear una historia coherente que escribe un día a la vez. Leerlo es como ver un reality show bien escrito: todo hecho tiene un antecedente y una consecuencia (condiciones para el drama, según Aristóteles). Alfredo hace poco más que contarnos su día (con un exquisito y doloroso humor negro, muy familiar al cortazareano), nos cuenta de sus sueños y temores con un explícito punto de vista.

Seguro hay muchos blogs como el de él (quizá infinitamente superiores), pero no han caído en la barra de direcciones de mi explorador de internet.

Idea para primer blog

¡Y los blog se pusieron de moda! ¿A quién se le habrá ocurrido crear una página en la que los usuarios pudieran entrar y dejar textos que plasmaran primero, su estado de ánimo y segundo, su habilidad de estructurar ideas escritas? Lo que hasta finales del S. XX e inicios del XXI no sólo era una actividad íntima sino de soledad, se ha vuelto en un acto de exhibición. Lo que antes se plasmara en diarios cuyas pastas eran cerradas por candados y los libros ocultos, ahora se ha vuelto un URL al que todos pueden accesar e, incluso, dejar comentarios.

La verdad es que no soy fan de leer los dichosos blogs, más bien, me dan flojera; no soy muy asiduo a sentarme a leer frente al monitor... ni siquiera mis propios cuentos y guiones los cuales corrijo sobre papel antes del procesador de textos.

No solamente esto es una prueba más de lo impersonal que el humano se ha vuelto, sino de lo solo que se encuentra al tener la necesidad de compartir lo que hay en su alma con cientos de personas sin nombre ni rostro, sólo con una PC con conexión a internet.

Pero como toda moda, ésta terminara muriendo ya que, los que abrieron su cuenta por moda, acabarán por aburrirse... como yo, si no aprendo a controlar la situación.

Y es que no creo que si este espacio no me sirviera para otra cosa que no sea el fomentar mi creatividad como so called escritor, me sirva de espacio de deshaogo. Es decir, si no pierdo de vista mis objetivos para con esta página, con suerte no se leerá una sola referencia a Masha si no es en un cuento o en algo que, más que mostrar mis sentimientos, logre mostrar mi (poca o nula) creatividad.

Y se me ocurre algo así como la maravilloso que logró Woody Allen con «Sin Plumas» donde, haciendo uso de su gran talento como escritor de comedia, logra expresar sus sentimientos, sueños y temores con un explícito punto de vista.

¿Y por qué no? Si me vuelvo parte de la cultura popular y underground, quizá logre más fácilmente que me publique una editorial cuando no es ese mi objetivo. Finalmente, si necesito desahogarme de mis mujeres, mis papás u otra clase de masturbaciones mentales, sólo hace falta un poco de tinta, un artefacto despachador de ésta (sea pluma, bolígrafo o cinta de nylon) y papel. Tengo la firme convicción de conservar cada uno de esos textos y serán heredados a mi biógrafo para que llene huecos en mi historia, encuentra mis contradicciones conscientes y entienda los simbolismos de mi obra.

Quizá haya empezado a cavar una mina de oro. Sólo espero no abandonarla antes de saberlo y que mi codicia no la haga derrumbarse conmigo adentro.