domingo, septiembre 24, 2017

#19S #CDMX

¿Estrés post-traumático? Es decir, ¡vamos! ¿En serio, Dr. Google; enfermera Facebook?

Estaba en un lugar que, por lo menos 12 horas después del temblor, seguía en pie y en un radio de 1km no hubo mayores desastres que no fuera el del Hotel Fleming en Antonio M. Anza y Cuahutémoc (que hasta donde puedo averiguar sin haber regresado al sitio -aún-, se mantiene en pie). Sí, se cayeron lámparas y láminas del techo en el comercio de Pabellón Cuahutémoc donde me encontraba (una de ellas le cayó al lado a una de las recepcionistas del lugar que estaba haciendo tiempo para entrar a trabajar), pero no más. Sí, me quedé dentro del establecimiento pues estaba en el baño cuando el movimiento empezó y resultaba más seguro quedarme ahí que atravesar un salón donde láminas, lámparas y televisiones estaban cayendo. Sí, un intenso olor a gas nos acompañaba a los que cruzábamos el pasillo de la salida de emergencia (porque, sí, no fui el único que decidió era más seguro quedarse dentro de la plaza que intentar salir durante el temblor) y ya estando en el Ramón López Velarde, nos replegaban cada vez más y más hacia Toluca pues el olor se esparcía un par de centenas de metros. Sí, mi casa no sufrió daños y en menos de 30mins terminado el temblor, perdí y recuperé señal de 3G y recibí mensajes hasta de Graz, Austria, preguntando por mi estado y me logré comunicar con la banda que conozco en Puebla y con mis papás en Cuernavaca. Sí, ropa, zapatos, cosas de la escuela y llaves de mi casa se me quedaron dentro de un casillero dentro del baño de la plaza.

Sí. Y sin embargo, no tuve pérdidas materiales (más que un par de adornos que se rompieron en casa), mis queridos y amigos están bien y a algunos les fue peor en sus casas las cuales tuvieron que dejar por ser lugares no seguros. Fui criado en una casa a la que, dicen las leyendas (cuyo origen es que la casa fue construida por el ingeniero responsable de los puentes del Chepe), le puede pasar un tren encima y se mantendrá intacta, casa en la que me sorprendió el sismo de hace 32 años (que no recuerdo por no haber cumplido aún 3 años).

El terremoto del 7 me agarró en el sexto piso que es mi hogar y lo que más miedo me dio, es que fue en Chiapas/Oaxaca, donde vive mi madre y una de mis más antiguas y entrañables amistades; la verdad es que el veinte de la intensidad y posible gravedad de ese temblor me cayó cuando el movimiento estuvo cerca de acabar; mientras, yo escuchaba la alerta desde mi cama.

Pero resulta que tengo dos días pegado a las noticias y despertándome a las 3 de la mañana ante el sonido de las sirenas que pasan corriendo por Eje 3 Sur a la altura de Eje Central. No me es nuevo ni ajeno que mi edificio se meza un poco cuando pasan pesados camiones por ese cruce rumbo al oeste de la Ciudad, pero hoy, justo hoy, uno de esos 'arrullos' de mi casa me despertó y me hizo sentarme en la cama (con harta calma para no despertar a mi chaparrita) mientras revisaba en Twitter el SkyAlert para saber si sólo era paranoia o la alerta no había sonado (como no sonó ANTES del sismo de antier). Aunque me opuse a la idea de tenerlo preparado, no me he convencido de volver a guardar la transportadora, correa y arnés de mis gatijos que siguen cerca de la puerta de mi casa junto con un morralito que guarda una pila de emergencia para el celular, una lámpara (que otrora coronaba mi bicicleta, embodegada por una fractura mecánica que no he sido capaz de arreglar yo mismo ni me he dado tiempo de llevar a un taller) y una bolsita con catnip y premios para gato.

¿Porqué yo con estrés post-traumático? Es tan arrogante que escriba esto. ¿Porqué la arrogancia de tener estrés post-traumático? ¿Qué derecho tengo además del de haber estado dentro de un inmueble con piezas del techo caído durante el temblor, cuando gente que estaba conmigo en el mismo inmueble resultaron heridos?

Y no, no publico esto para recibir palmaditas en la espalda (no es apropósito, pero convenientemente es largo para que nadie lo lea completo), lo publico porque necesito publicarlo. Porque despierto y buscando si la alerta no había sonado hoy en la madrugada, descubro a amigos que también están durmiendo poco o no pueden hacerlo estando en circunstancias muy similares a las mías. No, no tengo derecho al estrés post-traumático. Tampoco tengo derecho al síndrome del superviviente pues, según el cuadro que describe la Wikipedia, no tengo las características ni condiciones circunstanciales para poderlo padecer. ¿Impotencia? Definitivamente no: hay hartas cosas que puedo estar haciendo y decido que mi aportación a ayudar a esta Ciudad a salir adelante es continuando con mi actividad pues, cuando las aguas se calmen, deberán volver a su cauce y le temo a los patrones a quienes sirvo... le temo a que no me paguen los patrones a quienes sirvo. Porque no habré perdido nada con el terremoto, pero aún así debo 3 meses de hipoteca.

No sé si ésto ha sido una catársis, sólo que necesitaba escribirlo. Y si sí es catártico, a modo de Bret Easton Ellis: "No hay razón para que te cuente nada de esto. Esta confesión no significa nada... "

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